martes, 29 de mayo de 2012

CASTRO DE GALLINERO


Los castros son pequeñas fortalezas celtiberas, normalmente enclavadas en cerros elevados de fácil defensa y con gran amplitud de visibilidad, estos castros se datan desde el 700 y 400 a.c, durante la Edad de Hierro.

Castro o Castillejo de Gallinero y foto aérea del mismo, con su dibujo.

Su manufactura es rudimentaria, realizada con piedras poco o nada labradas. Normalmente las casas estaban rodeadas por una amplia muralla de 3 a 5 metros de grosor y de 4 a 5 de altura, a veces con un foso de poca profundidad y barreras de piedras hincadas cortantes, de una altura media de 60 cm. En el interior de estas murallas se levantaban pequeñas casas cuadrangulares o redondas, con ligeros cimientos de piedra, paredes de adobe y techos de ramas y paja.

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Vídeo de antes de llegar al Castro.

Sus habitantes, eran ganaderos, recolectores y agricultores, aunque no desdeñaban en absoluto la caza, además tenían grandes actitudes para la guerra de guerrillas, los celtíberos eran pueblos muy belicosos de ahí que los poblados estuvieran tan bien protegidos, eran muy habituales las luchas entre ellos, por territorio, ganado, caza, rivalidad, etc.
De hecho desde la mayoría de los castros se pueden ver otros castros, o sea, se vigilaban estrechamente.


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Ya hemos llegado.

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Vistas de la muralla e interior del Castro de Gallinero.

Cuando llegaron los romanos muchos de estos castros ya estaban abandonados y los que quedaban con habitantes fueron obligados a bajar de ellos abandonandolos para concentrarse en grandes ciudades y a crear pueblos sin murallas.

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Piedras hincadas ¡que peligroooo!!!


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Acebal de Garagüeta, castro del Alto de la Cruz y Numancia.

Las guerras celtibéricas comenzaron cuando el pueblo de Segeda remodeló su muralla, acto que Roma contempló como osado y como declaración de guerra. Más tarde Segeda pidió ayuda a Numancia y ahí dió comienzo la gran lucha celtibérica.


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El foso.

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Despedida del Castro de Gallinero.

Los paisajes que rodean los castros Sorianos no tienen desperdicio, es muy gratificante subir a estos cerros, respirar un aire tan puro y contemplar como nuestros antepasados celtíberos trabajaron con tanto esfuerzo y de una manera tan rudimentaria para protegerse de sus enemigos y para sobrevivir en estas tierras.

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